Desde hace dos años atiende en su propio local de comidas, del que dice sentirse orgullosa y, a la vez, realizada.

Hace  más de una década que llegó a la capital desde su natal Valdivia, Rosa Carrasco, quien desde hace dos años tiene su local de comida “The Boss Experience”, donde ofrece comida rápida y ricos almuerzos, siendo muy conocida en el sector de la Población San Carlos.

Pero la historia de Rosa hasta llegar a este punto, de tener y administrar su propio negocio, fue de mucho esfuerzo y sacrificios: fue madre muy joven, y tomó la decisión de establecerse en Santiago para entregarle un mejor futuro a su hija. La pega en Valdivia era escasa, y me fui no más, sola. Llegué primero a trabajar como nana a una casa particular en barrio alto, pero lamentablemente sufrí mucha violencia sicológica por parte de mi ex patrona, una muy mala experiencia. Luego me desempeñé en labores de aseo, y mis jefes de entonces me vieron buena pa’ la pega, y me dieron la oportunidad de terminar mi 4° medio”, señala.

De este modo se le comenzaron a abrir puertas, ingresando a estudiar posteriormente gastronomía internacional, haciendo al poco tiempo clases de pastelería en el Liceo Ignacio Domeyko, ubicado en  Recoleta, por un período de dos años.

Después estuvo al cuidado de la hija de una de las jefas de Radio Cooperativa, quien dice “la trató muy bien”, tanto así, que abrió un local de comida para que Rosa pudiera trabajar en lo suyo. Al tiempo me afectó un cáncer de mama, en donde su familia también me apoyó mucho, lo que siempre le agradecí. Fue un momento muy duro en mi vida, del que pude salir adelante”.

“DONDE LA ISA”

A Puente Alto llega, según comenta, por “cosas del destino”: con ex compañeros del liceo donde trabajó anteriormente, deciden abrir un local de comidas, pues los tres se encontraban sin empleo tras los sucesos del estallido social. Cuenta que tenía dinero ahorrado, y tomó la decisión de aventurarse con este emprendimiento.

Partimos de a poquito, a pulso, vendiendo primero completos, churrascos y papas fritas. Un día surge la idea de vender almuerzos para ver cómo nos iba, y los resultados fueron muy buenos. Al poco andar, mis amigos deciden retirarse, dejando el negocio, les cancelé sus correspondientes partes y me hice cargo sola. Se fueron, según me dijeron, como respuesta a mi perseverancia y esfuerzos, pues acá yo trabajaba todos los días, de lunes a domingo, de la mañana hasta la noche, para que el local  tirara pa’rriba”, sostiene.

Hoy vende cerca de 40 colaciones diarias, sumado a la comida rápida, la que ofrece todo el día. Cuenta que uno de sus primeros clientes fue un Carabinero de la 20ª. Comisaría de Puente Alto, quien comenzó a correr la voz de lo buenas que eran las preparaciones del local, así como la atención. De esta forma fue llegando más gente, como trabajadores municipales y vecinos del sector, entre otros.

Estoy muy feliz, pues me va súper bien. Ahora pude poner unas mesitas afuera para que los clientes puedan servirse algo de forma más cómoda y también he modificado el interior por el tema de los protocolos sanitarios del Covid. ¡Ah! y creo que pronto le cambiaré el nombre al local, pues todos me conocen por Isa, porque ese es mi segundo nombre que es Isamar, y la gente dice: “vamos donde la Isa”, señala entre risas. “Pueden venir a visitarme de lunes a sábado desde las 10 am hasta las 21.30 horas, en Eduardo Cordero #0165”, agrega.