Gabriel Tamayo lleva más de  tres décadas dedicado a  este verdadero “arte”, el que se niega a desaparecer pese a las dificultades.

“La  Casa de Calzado” es un local dedicado a la fabricación de calzado nacional en cuero y a reparaciones y arreglos en general, el cual se encuentra ubicado en Clavero #76 (Galería Macondo). En éste trabaja  Gabriel Tamayo, quien junto a su “jefe”, don Carlos Maturana, preservan esta tradición artesanal, la que con los años lamentablemente ha ido a la baja, pero que se resiste a desaparecer.

Del ‘90 que me dedico a este oficio, antes era diseñador gráfico. Empecé en la tienda de ‘Calzados Donoso’, bien conocida en la comuna, que se ubicaba por el centro de Puente Alto. Ahí estuve unos años, hasta que a este negocio le comenzó a afectar la llegada del calzado brasileño primero, y ya con la llegada del calzado chino, se hizo muy difícil el poder competir con los precios más bajos de la competencia, y empresas emblemáticas desaparecieron, como Gino, Calzarte, Sherpa, etc., cuyos productos era verdaderas obras de arte”, señala el artesano en cuero.

Cuenta que ante este panorama, en lo personal tuvo que reinventarse en el rubro, dejando por un tiempo el tema del calzado, enfocándose en la marroquinería, independizándose, montando un taller en su hogar, dedicándose de esta forma a la fabricación en cuero de bolsos, carteras, billeteras, etc. Dice que solo viendo el trabajo de un artesano en su trabajo anterior fue como aprendió todo lo necesario.

Sobre la poca protección a la industria nacional, que llevó a la quiebra a varias empresas del calzado, comenta: “en Chile lamentablemente siempre se han cuidado más los interesas foráneos, teniendo tanto talento y potencial en el país… hay una tendencia a preferir  lo de afuera sobre lo hecho en el país”.

Eso sí, admite que en el último  tiempo ha existido un interés de parte de las personas de volver a apreciar y valorar el trabajo de artesanos en general, y de preferir el producto nacional. Es algo que se ha dado de forma transversal, lo veo en el local, pues llegan desde jóvenes a personas más adultas. Me parece maravilloso”, afirma.

POTENCIANDO EL TALENTO LOCAL

Consultado por cómo afectó al negocio la pandemia, señala que “afortunadamente, no dejamos de trabajar. No paramos, con cortina cerrada, continuábamos con la fabricación, sobre todo de pedidos. ¿Sabe? los trabajos a medida son bien solicitados, y de todo: la otra vez vino una chica que quería fundas de cuero para sus cuchillos, y a otro compadre motoquero, le arreglamos una chaqueta de cuero, ¡quedó como nueva! Nuestros clientes se van felices y eso nos deja contentos. El cuero es un material muy noble, de buena calidad, y créeme que en el caso del calzado, el pie te lo agradece mucho”.

A futuro, Tamayo afirma que junto a su jefe les gustaría abrir una especie de “centro cultural de artesanos” en la  comuna, “puede ser con apoyo privado o municipal, en donde se nos entregue un espacio para exponer nuestros productos y a la vez, en donde podamos enseñar estos oficios a los interesados, como al que yo me dedico, del cual vamos quedando tan pocos. Sería creo algo muy provechoso para todos”, sostiene.