El párroco arribó al país en 2019 desde México, a ejercer funciones clericales en la Parroquia San Pedro Nolasco.

Hace poco más de dos años que el padre Mateo Gómez Jiménez llegó desde su natal México a desarrollar funciones en la  Parroquia San Pedro Nolasco en Bajos de Mena, como seminarista de los Misioneros Servidores de la Palabra, a trabajar junto a los más necesitados y brindar toda su ayuda y apoyo a los vecinos y vecinas de dicho sector de Puente Alto, el cual presenta muchas carencias.

Llegué por una invitación de la Diócesis y de la comunidad, que ya estaba trabajado hace más de 10 años en Chile. Por algunos cambios y destinos de la ordenación, me enviaron aquí en julio  de 2019”, cuenta el párroco, quien dice que sabía de nuestro país por personajes como Don Francisco, pero que una vez que supo que tendría que viajar, se interiorizó mucho más  de la cultura chilena.

En la Parroquia San Pedro Nolasco comienza sus labores a mediados de septiembre del 2019, y tan solo un mes después le toca vivir en Bajos de Mena, en carne propia, todo lo que fue el estallido social. Fue algo muy fuerte, pues allá afectó al comercio, las plazas, y mucha gente también se mostró muy agresiva con las parroquias e iglesias en ciertos momentos. Eso sí, afronté esos tiempos con mucha fe y confianza en Dios”, comenta.

Posteriormente, la llegada de la  pandemia sería otro factor que afectaría su labor, poniéndolo una vez más a prueba. Eso sí, afirma que desde el primer momento que puso un pie en el lugar, comenzó a trabajar junto a la comunidad, pues la iglesia está para ayudar a las personas. Fuimos a las casas y hogares de cada vecino, entregando ayuda tanto en mercadería, y sobre todo, espiritual. Realizamos y apoyamos las ollas comunes, etc. Y ese trabajo ha continuado con el pasar del tiempo. No nos hemos detenido ni un solo instante”.

EXPERIENCIA CULTURAL

El Padre Mateo dice que la gente ya lo reconoce en Bajos de Mena, aunque él quiera pasar desapercibido muchas veces. Entre risas, cuenta que a veces uno sale a comprar, y no va vestido de forma tan ‘clerical’, por así decirlo, y con mascarilla, pero igual a uno lo saludan. En ese aspecto, he sentido mucho el apoyo de la gente, su cariño. Asimismo, me he enriquecido mucho de la cultura chilena. Ha sido una bella experiencia todo el trabajo realizado”.

Consultado por si a la gente del sector le llama la atención que alguien de “tan lejos” haya llegado a ejercer labores religiosas a Bajos de Mena, señala que más que eso, se sorprende de que los chilenos se identifiquen tanto con la cultura mexicana. Los niños lo hacen con los YouTubers, los jóvenes y adultos con la música, y eso lo he visto mucho en mis viajes al sur.  Hay bastante cariño por el pueblo mexicano. Acá en Chile me han recibido  con los brazos abiertos. Estaré aquí hasta que Dios lo permita y lo que la gente me necesite”, reflexiona.