Como un “gasfíter de corazón” se define Alex Gálvez, oficio que aprendió de niño por su abuelo y su padre, el que compatibiliza sin problemas con sus labores en el área de la seguridad privada.

30 años dedicados a la gasfitería lleva Alex Gálvez Ortega (45) nacido y criado en Puente Alto, así como también lo fueron su abuelo y su padre, de quienes aprendió el oficio desde pequeño, siendo él la tercera generación a la que se traspasaron dichos conocimientos.

De chico acompañaba a mi abuelo, con 5 años, ayudándolo con las herramientas, ahí ya me fui empapando de todo esto. Luego con mi padre, recorríamos prácticamente todo Puente Alto, haciendo trabajos a familias como los Roubillard, los Villadango, o realizando instalaciones  en locales como La Chilenita, la tienda Acuarela, la Imperio, etc.”, comenta Gálvez.

Sus estudios de enseñanza básica los cursó en la Escuela Genoveva Moll Briones y la enseñanza media en el Liceo 105 San Gerónimo, y ya antes de terminar el colegio, don Luis ya trabajaba en labores de gasfitería e instalaciones sanitarias desde los 15 años.

Con cariño recuerda su paso por el Regimiento de Montaña N°2 Puente Alto, en donde hizo el Servicio Militar en los años 94-95. “Al llegar, conté que era maestro gasfíter,  y no me creyeron mucho la vedad, porque me veían muy joven, por lo que les demostré mis capacidades, realizando algunos trabajos. De hecho, al tiempo, fui reconocido como el “primer soldado gasfíter de la unidad”, entrevistándome para la revista del Ejército “El Soldado”. Posteriormente, requirieron de mis servicios de gasfitería desde el Regimiento de Telecomunicaciones de La Reina, de la Escuela de Suboficiales, del Comando de Ingenieros, etc.”

Tras su paso por el Servicio Militar, Gálvez tomó cursos de guardia, especializándose con los años, actividad a la que se ha dedicado ya por cerca de 26 años, desempeñándose hoy en la seguridad privada, la que desarrolla en horario nocturno, “pero nunca ha dejado de lado el oficio de gásfíter, que es algo que me apasiona, una herencia familiar, que conozco prácticamente toda mi vida y que me ha entregado enormes satisfacciones. No tengo problema en compatibilizar ambos trabajos”.

GASFITERÍA EN TIEMPOS DE CRISIS SANITARIA

Consultado en cómo ha estado el rubro de la gasfitería en tiempos de pandemia, responde: “esta labor es bien solicitada  nunca ha bajado la verdad. Eso sí, uno puede darse cuenta que muchas familias ya no cuentan con los mismos recursos de antes, se han tenido que ‘apretar el cinturón’, y uno tiene que ser consciente en ese sentido. Al hacer los trabajos, llego a un acuerdo con cliente”.

Asimismo, afirma que no tiene problemas en ir  fuera de la comuna si es necesario, moviéndose prácticamente por todo Santiago, llegando a Quilicura, Macul, Maipú, etc. “Tengo un buen vehículo y no me complica. Si lo desean,  me pueden contactar al fono +569 9176 8234”, dice, aprovechando de pasar el dato.

Sobre si sus conocimientos se traspasarán a las nuevas generaciones de la familia, cuenta  que tiene dos hijas. “La menor estudia gastronomía internacional y la otra es auxiliar de párvulo y tomó un curso de laboratorista clínico. A lo mejor mi nieto de 3 meses se interese a futuro… ¡ahí vamos a ver!”,dice entre risas.