Tres generaciones han estado a cargo del tradicional local de cerrajería de calle Tocornal Grez con Eyzaguirre.

Jorge Antonio Gómez, de 60 años, lleva más de cuatro décadas trabajando como cerrajero en la calle Tocornal Grez, en las cercanías con Eyzaguirre.

Allí, su padre, Juan Agustín Gómez Fuentes, empezó con el oficio, aunque la idea inicial era el de montar un pequeño taller de relojería.

“A él le gustaba la relojería. Incluso fue hacer un curso y quiso instalarse con un taller”, contó Juan Agustín a PALD.

Sin embargo, un amigo, conocido en el barrio como “El Loyola”, le recomendó que siguiera el camino de la cerrajería, porque era más rentable.

“Así, a comienzos de los años 70 comenzó el taller. Primero estaba a la vuelta de acá, por Eyzaguirre. Luego nos vinimos a Tocornal Grez, donde estamos ahora, a metros de la esquina con Eyzaguirre. Yo llevo 45 años trabajando en ese lugar”, contó Jorge Antonio, quien destacó que su padre fue galardonado por la municipalidad local como el cerrajero más antiguo de Puente Alto.

-¿Usted cómo aprendió este oficio?

-Mirando cómo la hacía mi padre y estando todos los días al lado de él. Con este negocio, don Juan Agustín crió a sus dos hijos, mientras que Jorge Antonio hizo lo propio con su retoño, quien también siguió el oficio de cerrajero.

“Él trabaja conmigo ahora. Son tres generaciones las que estamos acá y llevamos el oficio de cerrajero. Nosotros nos dedicamos a este trabajo 24/7 y vamos a las casas de los clientes cuando hay emergencias”, detalló este puentealtino.

-Este trabajo es para mantenerse.

-Sí, para mantenerse y sacar a pasear a la familia. No mucho más.

-Con la pandemia, ¿cómo ha estado el trabajo?

-Bastante bien. También hacemos domicilio.

-¿La gente pierde las llaves o las rompe?¿Qué es lo más común?

-De todo. Aunque lo más normal es que las pierdan. A nosotros nos llaman de todos lados. La gente confía en nuestro trabajo. Ahora mi hijo va saliendo para un domicilio.