El tradicional evento que reúne a la familia Pircana en torno a la música clásica,  se  realizará por primera vez y debido a la contingencia de manera virtual.

El festival que se realiza en honor a Rosita Renard, una de las pianistas más reconocidas de la historia de Chile, se niega a morir, es así y cómo a pesar de todas las restricciones de realizar actividades masivas, se buscó la forma de no perder un espacio que se ha convertido en un referente de la música clásica a nivel país, “estamos muy contentos de haber concretado este sueño, esta no es  la manera que la gente ligada a las artes esperaría, pero tenemos que aceptar que esta versión se podrá ver desde distintos lugares del mundo y volver a disfrutar las veces que el espectador lo desee, debemos ver siempre el lado positivo de las cosas”, señaló Luz María Streteer, Encargada de Cultura de la Municipalidad de Pirque.

Por su parte, Martín Lecaros, Director de Desarrollo Comunitario de la Municipalidad, de quien depende la Unidad de Cultura en Pirque, señaló “haremos todos los esfuerzos que esté  en nuestras manos para que tan lindo Festival no muera, esperamos dentro de la posible, en el mejor de los casos  contar con este maravilloso espectáculo de manera presencial el próximo año”.

El Festival se transmitirá a través de las redes sociales de la Municipalidad de Pirque y en trabajo colaborativo con Portal Pirque, los días 22, 23, y 24  a las 19:00 horas. “Sabemos que este Festival es todo referente musical y tenemos que trabajar para que llegue a la mayor cantidad de personas”, señaló Mauricio Pineda.

La calendarización de presentaciones se estableció de manera en la cual el primer día, se presente  el tenor José Quilapi, cantante y director, egresado del Conservatorio de Música de la Universidad de Chile. Licenciado en Artes con mención en canto en la Escuela Superior de Artes de Berlín H.d.K, con estudios de postgrado en la Escuela Superior de Música Hanns. El día 23 se presentará el Dúo Monheh, compuesto por  la talentosa Rosa Vergara  quien se encantó  con el piano desde los cinco años  y  su compañero de escenario Ernesto Matínez  maestro del violín.

Finalizando con Cristhian Gálvez, quién se ha desarrollado principalmente en el jazz, y la fusión. Desarrollando las técnicas de “Chord Melody” y “auto acompañamiento”, gracias a su bajo de seis cuerdas que le permite alcanzar registros agudos ayudado por efectos tales como el octavador y la distorsión. De esta forma logra emular a la guitarra eléctrica y cumplir la función de bajo y guitarra de forma simultánea.