Doña Norma Berríos se considera una mujer afortuna en la vida, pese a las dificultades que alguna vez afrontó en su camino.

A los dos años de edad llegó Norma Berríos a Pirque, junto a su madre, quien se fue a trabajar al fundo La Granja, desempeñando labores como asesora del hogar. Allí, fue muy querida por todos, hasta por los dueños del lugar, siendo la “regalona”, recibiendo mucho amor y cariño mientras se criaba rodeada de naturaleza.

“Estudié 1° y 2° básico en Pirque, en la única escuela que había en esa época en la comuna, y luego me fui al colegio Nuestra Señora de las Mercedes en Puente Alto, al de las “monjitas”. Era bien sacrificado ir para allá, pues en eso años había una sola micro desde Pirque hacia Puente, la que a veces fallaba, ¡y nos dejaba a medio camino pues!”, comenta. “Así que mi madre decidió que lo mejor era ir a estudiar como interna a la Escuela Familiar Agrícola de la UC. ¡Era una tremenda parcela! Ahí aprendí agricultura junto a animalitos, fue algo muy lindo, y que aún recuerdo”, agrega.

Doña Norma trabajaría posteriormente como auxiliar campesina en el Fundo de la Universidad Católica, hasta que contrae matrimonio y tiene a sus dos hijas. A los pocos años eso sí se separa, encargándose de su crianza y a la vez, de trabajar, para sacar ella sola a su familia adelante.

Es en uno de sus días laborales, en tiempos que atendía un local de menaje en Puente Alto, ubicado cerca de panadería La Chilenita, que esperaba entrar a su trabajo en la mañana, en que Juanito, un “sapo” de las micros, a quien le tenía mucha estima, le dice que estaban sorteando algo importante en un conocido diario, y al parecer, uno de los ejemplares premiados estaba en la capital provincial. “Me dice: ‘cómprelo, como sabe si se gana algo?’ Yo le dije que andaba con la plata justa. Y el insistió”, señala.

Tras la insistencia, acepta y al momento de comprar el diario, cuenta que se le acercan dos jóvenes, que le anuncian que es una de las ganadoras de una casa propia. “Yo no me lo podía creer… ¡casi me desmayo ahí mismo!” Eso fue algo que me cambió la vida.  “La casa era preciosa, estaba ubicada en Gabriela Oriente. Asiqué me fui a Puente Alto pues. A la casa después le hice un segundo piso, y arrendé el primero a locales, hasta que un día uno de los arrendatarios me consulta si la quiero vender… Yo ya echaba mucho de menos mi Pirque querido, así que acepté la oferta y volví a mi comuna. Ahora tengo mi casita en el Villorrio San José Obrero, feliz”.

BAILES Y MARCHAS

Una de las grandes pasiones que doña Norma es el folclor, que dice de niña ha practicado, y que más fuertemente desarrolló en sus años de estudio como interna en la Escuela Familiar Agrícola de la UC. Actualmente, forma parte de la agrupación folclórica “Los Luceros de Pirque”, de la que es miembro desde sus inicios, hace ya 5 años, con quienes realizó una presentación impecable recientemente en la primera “Fonda del Adulto Mayor” de la comuna, que fue todo un éxito.

Asimismo, es una de las flamantes integrantes de la Banda de Guerra del Adulto Mayor de Puente Alto, cuando ésta recién daba sus primeros pasos, allá por al 2007, “en que a doña Bertita Benavente se le ocurrió esta idea, que era una locura por esos años. Para estas Fiestas Patrias desfilamos en Casas Viejas y en el centro de Puente Alto, ¡estuvo todo bien movido! pero feliz, porque hago lo que me gusta, y vivo tranquila”, afirma.