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Sergio Salas, recordando años papeleros

El ex trabajador y otrora dirigente en la CMPC aún se reúne con quienes compartió toda una vida laboral. “Ellos son mi segunda familia”, afirma con emoción.

37 años trabajó con Sergio Salas Rojas (78) en la Papelera, de donde se retiró como maquinista de la máquina Nº10: hasta hoy se reúne con sus ex compañeros a compartir de tardes de brisca cachos y competencia de rayuela (junto a sus correspondientes “copetitos”) en la sede de la Asociación de ex Trabajadores Jubilados de la CMPC, ubicada en calle Santo Domingo.

                    Nacido en Puente Alto, hijo de padre papelero y madre dueña de casa, don Sergio comenzó a trabajar desde muy joven tras egresar de la Escuela Matte. Si bien su progenitor dice le recomendó estudiar una carrera, él quiso ingresar de inmediato al mundo laboral, pero indica que el ser tan “inmaduro” le jugó en contra en cierta medida.

                  “Duraba muy poco en los empleos, como un año, 8 meses, etc. Comencé en  Fabrilana, como peoneta, a los 16 años, fábrica ubicada en Vicuña Mackenna, frente a la RCA Víctor. Al tiempo quedé a cargo de un galpón y de entregar los pedidos.  Recuerdo salí de vacaciones y no volví… ¡y el subgerente con el secretario de la empresa me fueron a buscar!”, señala entre risas.

                  Cuenta que no le tomaba mucho el peso al trabajo por aquellos tiempos. “Era muy cabro, y me gustaba mucho jugar a la pelota. Pasé como por 4 trabajos más, hasta atendiendo una estación de servicio y después en otras empresa de hilos y lanas, hasta que un día en una pichanga, andaba un viejito que me dijeron era un dirigente respetado de la Papelera. Varios con quienes jugaba trabajaban ahí, y me acerqué a preguntarle: “caballero, ¿me puede enganchar una pega en la empresa? Me dio la dirección de la CMPC en Santiago, con una carta de recomendación. Fui, ¡y me atendió el mismo administrador, don Ernesto Alvear!”.

                    Cuenta que don Ernesto lo vio, leyó el documento y le dijo: “¿está dispuesto a comenzar mañana? A  lo que don Sergio responde: “si quiere, empiezo hoy mismo”, presentándose así a las pocas horas en la máquina Nº9, en la que se necesitaba personal.

PASO A PASO

                    “En la Papelera comencé de abajo, cortando los bobinas, donde enrollaba los papales, pasé por las máquinas 7,8, 9 y 10. Era harta pega, se me hacía corto el día”, rememora. “Pasé de cuarto primer reemplazante, fui agarrando vuelito hasta que llegué  a oficial bobinados de la máquina 10.  Le agradezco a la empresa, que medio trabajo y la casa en la cual vivo”, agrega.

                    Don Sergio fue a la vez dirigente por muchos años de la Asociación Papelera, siendo según relata, quien dio vida por esos años a los encuentros de trabajadores en su sede social, instando a sus compañeros a asistir a tertulias y encuentros, en donde todos compartían de forma distendida de tardes de relajo.  Asimismo, su pasión por el fútbol  la compatibilizaba con su empleo, pues fue jugador del Club Granjas de la Población del mismo nombre, donde compitió hasta los 41 años.

                          Ahora ya jubilado, aún disfruta de reunirse con sus ahora ex compañeros. “Para ser sincero ando medio delicado de salud, me canso al caminar mucho rato, tengo diabetes y soy hipertenso… ¡pero llego acá y la verdad se me quitan todos los achaques!”, asegura.

(Nota y fotografías en edición impresa de sábado 4.1.20)  

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