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Banda de Guerra del Colegio Arturo Prat: Un patrimonio puentealtino

Fue fundada en el año 1994. Desde entonces, ha mantenido una tradición que la erige como una de las pocas bandas vigentes en la actualidad.

Este miércoles 26 de julio la Banda de Guerra del Colegio Arturo Prat cumplió 29 años. Su celebración contó con la presencia de autoridades educacionales, comunales y de las Fuerzas Armadas, quienes han apoyado a esta agrupación que ha sido un sello para el establecimiento educacional.

Al ingreso del recinto hay decenas de galvanos que demuestran la amplia trayectoria que tanto le ha entregado a toda la comunidad escolar. Han ganado 11 campeonatos nacionales.

 Y, aparentemente, quedan muchos por llegar: Lucas Troncoso Fuentes es uno de los integrantes más pequeños, toca la trompeta, y al ser consultado sobre qué espera de la banda, responde sin problemas: “quiero ganar trofeos para este colegio”.

Su madre, Natacha Fuentes, es quien lo acompaña. Cuenta a PALD que es una decisión familiar apoyar a su hijo. “A mí siempre me ha gustado lo que es banda, los desfiles. Y también lo hago en honor a mi abuela, quien falleció el año pasado, el 19 de septiembre. Ella estaba muy emocionada cuando vio a Lucas en su primer desfile, aquí en la Plaza de Puente Alto: lo grabó, se puso a llorar y estaba muy emocionada”, cuenta la apoderada.

Fuentes también destaca el aporte en la formación que genera en los integrantes. “Gracias a la banda, el sentido de responsabilidad lo tiene al 100%. El esfuerzo que él tiene, el incentivo que los instructores le entregan a los niños… Es una gran banda”, relata.

En el evento, Sandra Hernández Valdés, directora del Colegio Arturo Prat hace dos años, destacó la ayuda de fundadores y de la comunidad en su conjunto, haciendo hincapié en la importancia de los apoderados y apoderadas, y por supuesto, de los estudiantes.

“Estoy orgullosa de los chicos que en realidad representan muchos valores importantes que ahora hace falta retomar. Ellos representan la disciplina, el trabajo: vienen los días sábados, incluso, a ensayar. No cualquiera se levanta tempranito”, dice la directora. 

En la ceremonia se destacó a muchos miembros de la banda, quienes recibieron diferentes condecoraciones por su disciplina, constancia y otros valores que han llevado a esta agrupación a ser una de las pocas que está vigente.

“Hoy es un día de reconocimiento, porque ellos durante el año nos acompañan en distintos eventos: es un reconocimiento a su trabajo”, destacó Hernández.

Actualmente, la banda cuenta con dos instructores, exalumnos del colegio: Vicente Navarrete Silva y Francisco Muñoz Mateluna, quienes se han dedicado a retomar las labores luego de la pandemia.

“La banda partió de cero: con niños nuevos, sin instrumentos, sin uniformes. Y desde ahí empezamos nuevamente, así que fue como volver a los inicios y, actualmente, ya tenemos desafíos para participar en diferentes encuentros de bandas”, relata Muñoz, quien formó parte de la primera Banda de Guerra que hubo en el colegio.

HISTORIA Y FUNDACIÓN

El Colegio fue fundado en 1951 por la Profesora Normalista Elena Meneses Valdivia, quien vivía en el norte del país, y mantuvo su sueño de tener su propio colegio con el nombre de Arturo Prat.

Cuando llegó a la zona central, en una antigua casona de la calle Nemesio Vicuña en la comuna de Puente Alto, instaló las primeras dependencias del Colegio Arturo Prat, las que atendían el nivel de Prebásica y Básica.

Posteriormente, en el año 1981, en la calle José Luis Coo se inauguró el recinto que cubriría los niveles de Enseñanza Media del colegio, edificio construido con la ayuda de madres, padres, apoderados, apoderadas y estudiantes.

En el año 1994, Elena Meneses manifestó su deseo de crear una banda de guerra en el establecimiento. Ese mismo año, Lorenzo Rain fundó la Banda de Guerra del Colegio Arturo Prat.

                Su trabajo tuvo un impacto positivo en la vida de Francisco Muñoz Mateluna: hoy es Sargento 1°, además de ser músico de la Escuela Militar y miembro de la Banda de Conciertos del Ejército. 

“Nunca uno tiene que olvidarse de sus raíces, porque todo empezó acá en este colegio, y desde ahí estudiamos”, dice Muñoz mientras recuerda sus inicios, los que, precisamente, están ligados a la banda de guerra del establecimiento: fue uno de los miembros de la primera generación, en 1994.

Muñoz cuenta a PALD que la Armada de Chile apadrinó a la banda cuando estaba al mando el instructor fundador Lorenzo Rain. “Desde entonces, nunca hemos perdido el contacto con ellos, siempre nos están apoyando en diferentes ceremonias. En el renacer de la banda, ellos nos donaron 72 gorras y confeccionaron las tenidas en la Armada de Chile”, relata.

Actualmente, el colegio depende de la Fundación Educacional Abriendo Futuro, cuyo presidente es el profesor e hijo de Elena Meneses, Luis Rojas Meneses, quien estuvo en la conmemoración.

INTEGRANTES Y FUTURO

La banda tiene más de 40 miembros, y está integrada por alumnos y alumnas que van desde pre-kínder a cuarto medio.

Rachel Leiva Martínez, jefa de pífano, tiene 15 años y fue una de las alumnas condecoradas en la celebración, siendo galardonada con el Premio Instructor Fundador Lorenzo Rain, que destaca el trabajo en equipo, disciplina, respeto, compañerismo, responsabilidad y espíritu de cuerpo.

Dichos valores fueron inculcados por el fundador, quien fue instructor por 26 años hasta su fallecimiento en el 2020.

“Espero cumplir hartos años acá en la banda, me hace sentir genial, yo no me lo esperaba. Y como el premio viene del instructor que, lamentablemente, falleció, me siento más orgullosa de mí misma, pero es gracias a los instructores lo que he aprendido”, dice Rachel respecto al reconocimiento que lleva el nombre del querido fundador.

Respecto a la banda y la dinámica que ahí ocurre a nivel musical, Leiva señala estar a gusto en la agrupación. “Me encanta como tocan los instrumentos. Siempre cuando estoy harto rato tocando, me vuelvo a fijar en cada instrumento, presto atención no sólo al bombo y a la caja, ahí voy diferenciando cómo toca cada uno”, detalla.

Por otra parte, los lazos que se generan debido a la entrega y disciplina –ensayan los miércoles y los sábados– son parte del crecimiento de cada integrante. “Me gusta la banda, porque cada uno se corrige y no se tiene mala, ni nada, porque es natural. Es un buen grupo, somos como una familia, así nos tratamos”, explica la estudiante, quien no ha descartado la Música y la Armada como carrera profesional.

La Banda de Guerra del Colegio Arturo Prat seguirá incentivando y acogiendo a estudiantes que quieran conservar los valores y principios de esta banda, patrimonio cultural de Puente Alto y la Provincia Cordillera.

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