Mónica Osorio se desempeñó como profesora y directora de colegios y escuelas de Pirque prácticamente toda su vida, labor que recuerda -y extraña- con mucho cariño.

“Creo que siempre tuve una gran vocación de servicio, y cuando joven estaba entre ser a futuro carabinera o profesora. Finalmente me decidí por esta última opción, y dediqué toda una vida a la enseñanza, algo maravilloso”, comenta la puentealtina Mónica Osorio, quien se desempeñó laboralmente en escuelas y colegios de Pirque.

Titulada de profesora de Educación General Básica en la Universidad de Valparaíso, sus primeros pasos los dio en la Escuela 5 (hoy Open Door), en donde conoció a quien sería su marido (profesor también), y tras una breve estadía, se fueron juntos a trabajar a la Escuela El Principal de Pirque (hoy Liceo). Ahí se desempeñó como profesora y  jefa de la Unidad Técnica Pedagógica (UTP).

“De ahí me trasladaron a la Escuela La Puntilla como profe también, para posteriormente ofrecerme el puesto como directora en la Escuela San Juan, en donde hicimos obras maravillosas en esa pequeña escuelita rural. Creamos el jardín infantil Las Almendritas, el que luego sería administrado por la Corporación. Afuera del establecimiento construimos una gruta, muy linda, la que perdura hasta el día de hoy.  Asimismo,  trabajamos mucho con las familias de los alumnos, llevando a cabo talleres  de capacitación para los  apoderados y vecinos del sector, como peluquería, con Hugo Guerra,  de manualidades, etc. los que les ayudaron a emprender y generar recursos. También se desarrollaron cursos de alfabetización, y cultivamos un huerto con los niños”, recuerda Mónica.

Con el paso del tiempo, se le ofreció el puesto de Coordinadora Técnica Comunal de los establecimientos municipalizados de Pirque. Cuenta que era un trabajo administrativo, de oficina, “¡algo que no era para mí! No duré mucho. Echaba mucho de menos las clases, el contacto con los niños, la enseñanza en el aula, que es lo que me motiva y me mueve. Hubo veces que lloraba, ¡no le miento!”

Así es como retoma sus funciones docentes como directora del Colegio Santa Rita, momentos en que la encontró el terremoto de febrero de 2010: parte del establecimiento terminó en el suelo producto del movimiento telúrico, y junto a la comunidad escolar, pudieron ponerlo nuevamente en pie.

“Por último me llevaron de directora a la Escuela Lo Arcaya, donde finalicé mi vida laboral. Guardo muy lindos recuerdos, de grandes profesionales, en que levantamos una escuela que pudiera entregar una educación de calidad y de exigencia, siendo en una oportunidad catalogados dentro de los 10 mejores establecimientos de la región metropolitana”, señala con orgullo.

PREPARANDO A LOS NUEVAS GENERACIONES

En forma paralela a sus tareas como profesora y directora, doña Mónica también impartió clases en el Instituto Profesional Providencia, en donde salió elegida un año como  la mejor docente del IP. Ya jubilada, desarrolló similares funciones  en la Universidad Los Leones.

Hoy, se encuentra alejada del trabajo en las aulas. “¡Es terrible!” dice entre risas. “Si bien hoy dedico mucha parte de mi tiempo al cuidado de mis nietos, que adoro, no descarto volver a hacer clases a futuro. ¿Sabe? Algo muy lindo es que aún para el Día del Profesor, me saludan mis exalumnos, a veces padres junto a sus hijos, pues eduqué a varias generaciones. Si volviera a nacer, elegiría ser profesora de nuevo”, concluye.