Vida sobre cuatro ruedas

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Luis Pinilla se desempeñó en logística y movilización en el Ejército por décadas. Desde hace 6 años, esos  conocimientos los aplicó en un emprendimiento de vulcanización, que atiende en su mismo hogar.

En la esquina de Santa Elena con Profesor Alcaíno frente al colegio Santa Joaquina de Vedruna se ubica la vulcanización “Compadre Lucho”, atendida por su dueño, Luis Pinilla Infante (60) un puentealtino nacido y criado en la comuna, quien dice que de poco el negocio se va normalizando, pues ha estado “bien lento” el último tiempo.

Antes de emprender con la vulcanización, don Luis trabajó la mayor parte de subida en el Ejército. “El Servicio Militar lo hice en el Regimiento de Ingenieros de Montaña N°2, acá en la comuna, y después terminé mi enseñanza media en el Liceo Puente Alto. Luego supe que necesitaban choferes en el regimiento,  asique postulé y quedé, ingresando así al mundo militar. Fui destinado a varios destacamentos tanto en la región metropolitana como en otras lugares del país, como Temuco”, comenta.

De esta forma, se decía a desempeñar labores en tareas de logística y movilización, manejando camiones, blindados, retroexcavadoras, motoniveladoras, etc. alcanzado con el tiempo en la institución el grado de Suboficial, teniendo que retirarse forzosamente tras 27 años por un accidente laboral, que lamentablemente afectó su salud, quedando con secuelas, pero hoy se mantiene bien gracias a controles y chequeos al médico, que realiza de forma regular cada 6 meses.

TIRANDO PA’DELANTE

Desde hace ya 6 años que don Luis atiende su local de vulcanización –en su propio hogar- en el cual aplicó de cierta forma todo lo aprendido en sus años de trabajo en el Ejército, donde alcanzó a tomar unos cursos extra con los cuales mejoró sus conocimientos en el tema.

“Esta pega me mantiene activo, yo no soy de quedarme en la casa haciendo nada. Me levanto bien temprano, pues esto lo tengo ya internalizado. En la vulcanización atiendo desde las 8 am hasta las 16 horas, de lunes y a viernes, y el sábado cierro una horita más temprano. Me gusta lo que hago, además que no es un trabajo pesado. Ya con el tiempo, me he hecho una buena cantidad de clientes, y eso se agradece”, sostiene.

Consultado por cómo afectó la llegada de la pandemia a su negocio, indica: “afortunadamente pude seguir atendiendo, pues fui considerado como un servicio de primera necesidad. De hecho, presté servicios a varias instituciones, como Carabineros por ejemplo. Ahora, hay que seguir luchando no más, poniendo el hombro, que los tiempos están complicados, pero como buen soldado, hay que seguir tirando pa’adelante”.