“El costo de la vida sube otra vez. El peso que baja, ya ni se ve”, es el inicio de una pegajosa canción de Juan Luis Guerra, que llevado a la realidad chilena nos hace concluir que cada día cuesta más llegar a fin de mes.

“Todo está caro” se escucha a diario y en medio de la liquidez y ante un eventual cuarto retiro de fondo de pensiones, el concepto inflación es parte del cotidiano.

De acuerdo a información de hoy del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) el IPC experimentó una variación de 1,2% en septiembre, lo que es el registro más alto desde junio de 2008, lo que no es nada bueno para el prepuesto de las familias chilenas.

Según cifras del organismo la inflación acumulada en el año llegó a 4,4% mientras que en doce meses se dispara a 5,3%, su nivel más alto desde noviembre de 2014, mientras que el IPC llegó al 0.9%, es decir,  los precios no paran de subir.

Es más, todas las divisiones de la canasa del IPC tuvieron alzas destacando alimentos y bebidas no alcohólicas con un 2,1%; transporte 2,7% y vivienda y servicios básicos 0,7%.

En el mes de septiembre la división Alimentos y bebidas no alcohólicas anotó aumentos mensuales en nueve de sus once clases. La más importante fue carnes con 4,3%, y le siguen las hortalizas, legumbres y tubérculos con una variación 3,7%.

De los 76 productos que componen la división, 45 presentaron alzas en sus precios, siendo el más relevante carne de vacuno con un 9,2%.