Álex Humberto Gana Quezada, de 42 años, lleva dos décadas cantando arriba de los microbuses que recorren las calles de la comuna, por lo que su rostro y fisonomía ya son reconocibles para los cientos de vecino de Puente Alto.

Este hombre es cantante popular y vive junto a su madre en Bajos de Mena, donde está pasando la larga cuarentena, aunque de vez en cuando sale a las calles a buscar algo de dinero, pese que su público hoy ya no esté tan masivamente al interior de los buses.

¿Cuántos años dedicado a la música popular?

-20 años entregando música al pueblo.

-¿Siempre en las micros?

-Siempre en las micros, restaurantes, ferias. Donde exista un espacio para entregar cultura hay que entregarla. Algo difícil en Chile, eso sí.

-¿Cómo llegaste a la música?

-Por un familiar, por mi tío, el doble del Gato Alquinta. Y aquí estamos, aunque aburre esta cosa porque la cultura no va mucho aquí. Pero hay que tratar de que la gente tome más conciencia de todo.

-¿Tú estudiaste algo? ¿Terminaste el Cuarto Medio y te lanzaste a la vida?

-Terminé cuarto medio pero después aprendí varias cosas.

-¿Cómo cuáles?

-Soy escultor en madera, albañil, carpintero, le hago algo a la soldadura también.

-Pero esto te motiva más.

-Sí, porque es lo que me llena realmente como persona; llena mi alma y hay que darle alegría a la gente también, en estos tiempos tan difíciles.

-¿Casado, hijos, separado, viudo?

-Pucha, casado, separado, viudo, las tengo todas. Nooo soltero.

-¿Hijos?

-¿Reconocidos? No (ríe).

¿Cómo ha sido trabajar en las micros con pocos pasajeros en medio de una pandemia?

Difícil, la gente está desconfiada por lo que pasa. No quieren colaborar mucho. Uno vive de la caridad de las personas. De las monedas que nos dan. Y uno les canta lo que se debe cantar, algo con conciencia social.

¿A qué hora comienzas a trabajar en la mañana?

-No tengo horario. No tengo jefe. Si quiero me despido solo. Es relativo a veces te va bien a veces mal. Ahora está medio fome; uno  se desanima, pero uno se dice vamos no más. De nuevo con más fuerza. Este oficio es hermoso, pero ingrato.

¿Álex, con quién vives  en Bajos de Mena?

-Con mi mamá. Quedó viuda hace como 5 años y tenemos que apoyarnos entre nosotros. Ella tiene una pensión.

¿Cómo ha sido el trabajar solo y en grupo?

Ahora estoy solo porque con los muchachos ha sido difícil juntarse ahora con la pandemia. Los muchachos no salen. Y uno no puede depender de los demás. Igual sé guitarra. Hay muchos guitarristas. Pero yo toco el bombo y quena. Soy percusionista. No hay percusionistas aquí.

-¿Es extraño que te subas a una micro y haya pocos pasajeros?

-Sí, es extraño. Porque si no nos cuidamos y no hay conciencia, es difícil. Pero dependemos de la gente. El peso es grande para nosotros, pero hay que salir a buscar la monedita. Nosotros no cotizamos nada. Vivimos al día.

Alex, vives en un sector vulnerable. ¿Has visto que se han multiplicado las ollas comunes? Que si llega una caja, ¿se necesita siempre otra más?

-Sí, yo creo que eso es un parche no más. Es tapar el sol con un dedo. Porque todavía hay mucha pobreza y en este país hay mucho dinero.

¿Cómo lo haces con la música? ¿Escuchas en tu casa música y buscas otro repertorio?

-Sí, es que uno fluye. De repente me acuerdo de la música que no se ha tocado. Hay mucha música que se está perdiendo. Los cabros jóvenes ya no escuchan nuestra música.

Alex, ¿la gente te reconoce en la calle?

-Hasta los perros me reconocen. Si con tantos años, además uno les dice las verdades. Y nosotros llevamos a esto que está pasando. Y el gobierno no ve las falencias que tiene un pueblo.

¿Cuál es la mejor canción que representa el momento que estamos viviendo?

-La marcha de la bronca, de Pedro y Pablo, pero la hizo conocida Gervacio. Hay varias más, pero ese tema está llegando a la gente. “Bronca sin fusiles y sin bombas Bronca con los dos dedos en Ve, Bronca que también es esperanza Marcha de la bronca y de la fe…”

La marcha de la bronca, Pedro y Pablo.