“Sean hombrecitos y admitan lo que hicieron”, señaló su padre.

Raúl Moya, padre de la pequeña Tamara, asesinada durante un intento de encerrona en Huechuraba, emplazó a los dos inculpados a reconocer su responsabilidad, ya que “mi hija no hizo nada para merecer eso” y aseguró que como familia “estamos condenados a perpetuidad”.

Hoy comienza el juicio oral que condenará a Alan Gallardo Vilches y un menor de edad de iniciales P.V.J, ambos acusados por el homicidio de Tamara Moya, quien junto a su madre fueron víctimas de una encerrona; la niña murió tras recibir un disparo a quemarropa de uno de los delincuentes.

Por este caso se encuentran los dos imputados, quienes cumplían prisión preventiva por el delito de robo con homicidio. El tercer implicado -a quien el padre de Tamara sindica como el autor del disparo-, murió abatido por un carabinero de civil, que fue asaltado por el antisocial de 16 años.

 “Fue un homicidio a sangre fría”

Ante el inicio del juicio, Raúl Moya, padre de la niña, afirmó en CHV que “nosotros ya estamos viviendo nuestra pena y no hicimos nada para merecerla. Mi hija no hizo nada para merecer eso (…) Estamos condenados a perpetuidad y eso no va a cambiar, para nosotros no hay beneficios ni ahora ni a los 40 años”

El hombre afirmó que el crimen de su hija es “una expresión de maldad pura. Camila (madre de la menor) estaba dispuesta a entregar el vehículo. El tipo le disparó a quema ropa a Tamara, es decir, la vio, le disparó mirándola a la cara y al final no se llevaron nada. Esto fue un homicidio a sangre fría”.

Moya agregó que su principal frustración es que “ninguno de esos sujetos tenía que haber estado en la calle, con todos los antecedentes que hay en la carpeta, con todo lo que me ha llegado a mí, puedo decir que no tengo la más mínima duda que las personas que están detenidas, junto con el tipo que falleció, son los asesinos de mi hija”.

Ley Tamara busca endurecer penas en donde existan niños involucrados

La Fiscalía solicitaría para los imputados la pena de presidio perpetuo calificado para el mayor de edad y 10 años de internación para el menor.

“Les diría que así como se creían tan choros para andar asaltando a mujeres, niñas, sean hombrecitos ahora y admitan lo que hicieron, y paguen lo que corresponda”, dijo su padre.

“Ellos se creen los más malos, uno se creía el pistolero más malo de Quilicura, pero cuando lo detuvieron se escondieron detrás de la mamá (…) no se sigan escondiendo detrás de otra gente, porque si fueran tan choros, como dicen, eso les debería dar vergüenza”, finalizó Raúl Moya.