El sábado 28 de agosto la música en vivo volvió a estar presente en la comuna, pues desde las 16 horas se desarrolló en el anfiteatro del Centro  Centro Cultural Juan Estay el evento “Rock al Atardecer”, de entrada gratuita, en el cual se respetaron todos los protocolos sanitarios de fase 4, solicitando asimismo a cada uno de los asistentes su correspondiente pase de movilidad.

Fue así como las guitarras distorsionadas, las baterías, los bajos punzantes y las voces estridentes se tomaron la tarde del sábado, hasta cerca de las 21.30 horas, con vecinos y vecinas que llegaron al lugar, los que vibraron con las presentaciones de Puente Negro, Trifase, Área Sucia y Banda 69 -a la que se sumó la agrupación de la Escuela de Rock de la Corporación Cultural de Puente Alto– felices de poder disfrutar una vez mas de rock en directo, con toda la energía y adrenalina que eso conlleva.

Antonio Vergara, de Moby Dick producciones, parte del equipo de la organización del evento musical, contó a PALD sus impresiones sobre los shows: “estuvo todo muy bueno, la calidad de las bandas increíbles, muy profesionales, y la amplificación, backline e iluminación,  de parte de la Corporación Cultural, un siete, así que fue un espectáculo de primer nivel.  Llegó harta gente, quienes me comentaban que estuvieron encerrados harto tiempo sin poder asistir a conciertos, por lo que se abrieran espacios como éstos, con música en vivo, y de forma gratuita, fue algo que valoraron mucho”.

En tanto Felipe Silva, Director de la Escuela de Rock de la Corporación Cultural de Puente Alto, comenta que iniciativas como “Rock al Atardecer” son importantísimas, pues impulsan la difusión de la escena local, “más aún en este periodo tan complejo que es enfrentar más de un año consecutivo de pandemia donde el rubro musical se vio duramente afectado y dejando en evidencia que las políticas estatales no garantizan por ningún motivo a los trabajadores y trabajadoras de la música. Por lo mismo estas actividades son claves  y dan un tremendo impulso para visibilizar la escena, generar espacios y comenzar a levantar de a poco el circuito”.

Además, valoró la inclusión de la banda de Escuela de Rock, la que tuvo la oportunidad de presentarse en un escenario profesional, de igual a igual con las demás agrupaciones. “Sentí ese nervio y esa sensación de toda la vida cada vez que voy a una tocata, lo encontré bonito y simbólico. Se agradece, y además también conversé y compartimos un rato con varios integrantes de las bandas e independiente de que se agradecen estás iniciativas, llegamos a coincidir que aún falta mucho, y que deberían existir aún más estás actividades, y con cada vez mejores condiciones para los artistas”, concluye.