La vecina de Casas Viejas, ya con sus hijos mayores, se decidió a emprender, comenzando con huertos sustentables, con muy buenos resultados. Hoy, tiene su propio negocio: Jardín Paty.

¿Cuándo llegó?

A sus 15 años llegó Patricia Cabrera a Puente Alto, muy joven desde su natal Vallenar: la muerte de su madre hizo que junto a una hermana llegaran a la capital, en donde ya vivía su padre.

Me casé al poco tiempo, así que eché raíces tempranito acá en la comuna”, dice entre risas. “Mi marido es camionero, de una familia bien conocida de por acá, los Lazcani. Puente era bien distinto antes, pues recuerdo que se podía salir hasta tarde en la plaza a pololear, y no pasaba nada. Y todos nos conocíamos pues (…) Con mi esposo tuve 4 hijos, y llevamos ya 48 años de casados. ¡Nos falta poquito para las bodas oro! Ah, y tengo 10 nietos, uno en camino y un bisnieto”, agrega.

Doña Patricia se dedicó a labores de dueña de casa, y a la crianza y educación de sus hijos. Cuenta que de vez en cuando tejía y preparaba productos de repostería, pero que nunca se había dedicado a trabajar en algo en específico.

Ya con sus hijos mayores, con la tarea “ya hecha”,como dice, es que hace 8 años, por una invitación de Puente Mujer de la Municipalidad de Puente Alto, ingresa a un taller de huertos orgánicos, con prácticamente nulos conocimientos: hoy, fruto de ese trabajo, posee su propio emprendimiento “Jardín Paty”, el cual ha crecido con el correr del tiempo, convirtiéndose en motivo de orgullo, además de su sustento económico, en el que vende plantas de interior y exterior, así como medicinales y ornamentales, y una diversa variedad de hierbas cultivadas en almácigos.

Apoyo familiar

Vecina de Casas Viejas hace ya más de 40 años, doña Patricia comenta que fue de las primeras  en capacitarse en temática de huertos orgánicos juntos a sus compañeras de aquella época, siendo una de las pioneras en la comuna en este sentido. Fue así como posteriormente, en su patio, dio rienda suelta a todo lo aprendido, cultivando plantas y almácigos  su jardín, el que a estas alturas ¡ya parece un bosque!”, admite.

Asimismo, el apoyo de su familia ha sido fundamental en su negocio, el que es además amigable con el medio ambiente. Mis hijos eso sí, me decían al principio, ‘mamá, ¿para qué trabaja, si usted no tiene necesidades, y puede descansar a sus años?’, y yo les decía,  ‘esto me sirve mucho, además que me gusta, me relaja, y me mantiene activa, con buena salud mental, ¡y no paso echada todo el día viendo tele!’.  Aparte, he seguido capacitándome, mejorando, y mi marido es bien entusiasta, me ayuda, me acompaña a las ferias, etc. Las chiquillas, mis compañeras, ya lo conocen de tiempo. Y mis nietos me han ayudado con lo de las redes sociales, para hacer crecer aún más mi emprendimiento”, afirma.

Finalizando, agrega: Esto me ha ayudado mucho a salir adelante. Mi mensaje a las mujeres de la comuna es a que se atrevan y emprendan, pues hay oportunidades”.

Jardín Paty >> Whatsapp +569 6219 2216 / Instagram @jardin.paty