El diputado por el D12 finaliza en marzo su período parlamentario, indicando que queda a completa disposición de la nueva administración de gobierno encabezado por el Presidente Gabriel Boric.

Miguel Crispi Serrano llega el próximo mes de marzo a su término en el cargo como diputado por el Distrito 12, tras no resultar reelecto en los comicios parlamentarios del pasado año, pese a reunir cerca de 18 mil votos, consecuencia del nuevo sistema de “arrastre”.

El militante de Revolución Democrática, sociólogo de profesión y ex dirigente estudiantil, dice entonces adiós a sus 4 años de gestión, período en el cual fue también integrante de las comisiones permanentes de Salud y Derechos Humanos y Pueblos Originarios. A la vez,  participó de la comisión de Futuro, Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, entre otros.

Estos 4 años quedarán en mi memoria para siempre. Tuve la oportunidad de conocer a personas excepcionales, tanto en Puente Alto como en las otras comunas del distrito. Hubo mucho trabajo con las organizaciones y en particular fueron tiempos a la vez difíciles por la llegada de la pandemia, y que desde la Comisión de Salud, nos abocamos a defender a esa personas que sin mucho reconocimiento están en sus puestos de trabajo en los consultorios y hospitales, enfrentándose en este caso a condiciones laborales muy adversas”, señala el diputado Crispi a PALD.

BALANCE

-A nivel personal, ¿cómo fue la experiencia de aprendizaje desde la óptica de tu cargo como diputado?

-Como todo en la vida, uno intenta aprender de los distintos desafíos que se le ponen por delante y en este caso, termino una etapa con mucho aprendizaje, respecto a cómo interpretar de mejor manera esa desavenencia, esa distancia que hay con las personas sencillas, la clase trabajadora, con la clase política. Creo que el éxito del presidente Boric se ha debido a eso, a ir construyendo con distintos actores políticos, sean del Frente Amplio, Apruebo Dignidad , una dinámica que tiene ver con el estar en la calle, de escuchar a la gente, de bajar del olimpo y hacer un trabajo humilde desde el rol que a cada uno le toca. Hemos intentado hacer una política cercana, empática, en castellano y eso le ha permitido  a la gente recuperar la esperanza, de que la política puede ser una herramienta transformadora de cambios reales.

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