Manteniendo vivo el legado del Padre

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Juanita Moreira lleva casi cuatro décadas como relojera, oficio que aprendió de su progenitor, pionero de este rubro en Puente Alto.

En Clavero 115-B (esquina Santo Domingo) se ubica la relojería “Exacto”, negocio que administra doña Juanita Moreira Mujica, quien ya lleva cerca de 40 años dedicada a este oficio, y que nuevamente vuelve a abrir sus puertas –actualmente de lunes a viernes de 10 a 18 horas- tras tiempos problemáticos, como lo fueron el estallido social y la posterior llegada de la pandemia.

“Mi padre, Edifonso Moreira, llegó a la comuna muy joven, con 18 años, desde Osorno, a buscar ayuda, pues estaba enfermo de un pulmón. Se atendió en el Sótero del Río, donde estuvo por bastante tiempo hospitalizado y luego, tras recuperarse, se quedó en Puente Alto. Me contaba que conoció a un alemán que tenía un local en Concha y Toro, y que gracias a él aprendió a ser relojero, siendo uno de los primeros en la capital provincial, cuando todo esto acá era un pueblo”, señala Juanita.

Fue así como don Edifonso, tras contraer matrimonio, le enseñó sobre relojería a sus seis hijos, quienes aprendieron el trabajo, ayudándolos de esta forma en el negocio. 

“Comencé arreglando despertadores a cuerda, relojes a cuerda y de pulsera. Recuerdo cuando llegó lo digital, por lo que tuve que instruirme y adaptarme a los nuevos tiempos, poniéndome al día y perfeccionándome”, indica. Eso sí, “la gente sigue usando relojes análogos, lo digital se asocia más a lo deportivo. Creo que la relojera en sí, se ha mantenido vigente, pese a la irrupción de las nuevas tecnologías”, agrega.

EJEMPLO DE VIDA

Doña Juanita cuenta que ella se casó muy joven, y que emprendió junto a su marido con una panadería y pastelería, la cual se ubicaba cerca de El Lustrín, por lo que por unos años dejó de ejercer como relojera.

Ya con el correr de los años, dice que laborar en la panadería  se hizo bastante “pesado”, unido a la crianza de los hijos, y su padre por otro lado comenzó a experimentar problemas de salud, “por lo que me dijo si le podía ayudar, así que retomé el tema de la relojería. En este local de Clavero ya llevo cerca de ocho años”.

Sobre su progenitor, comenta emocionada: “mi padre falleció hace ya 21 años. Se le echa mucho de menos, él era muy querido, y mucha gente viene desde otras comunas, como Pirque y San José de Maipo, clientes que lo recuerdan con mucho cariño. Él para mí siempre fue un ejemplo de rectitud. Me enseñó a trabajar de forma honesta, honrada y a ser muy puntual. Acá aún llegan clientes de otras comunas, como Pirque y San José de Maipo, pues él era muy querido y entregaba un excelente servicio. Lo recuerdan con mucho cariño”.