La dueña de la emblemática farmacia La Estrella conversó desde su casa de calle Gandarillas con Puente Alto al Día, exponiendo sus vivencias, recuerdos, anécdotas y revelando en qué etapa se encuentra la reparación de su local, el que fue destruido por delincuentes el 18 de octubre pasado en el marco del aniversario del estallido social.

Al ingresar a la casa de la señora Olga, nos recibe Jacqueline Zamorano, una de sus enfermeras que la cuida de lunes a viernes, hace ya siete años. Luego de unos pasos, se encuentra la química farmacéutica con una sonrisa y trato afable que denota admiración, a pesar de que solamente han transcurrido 10 días de esa lamentable tarde, en que vio caer el esfuerzo y trabajo de toda una vida, por culpa de desalmados delincuentes que saquearon la icónica farmacia.

El patio lucía un majestuoso jardín, en que la primavera propicia los colores de las flores; por un lado, Sultán, un perrito adoptado hace unos meses jugueteaba por los alrededores, mientras que, en una esquina, un parrón de antaño que solo escasos puentealtinos conservan hasta hoy, se enclavaba en el gran sitio de calle Gandarillas.

            En el living de su casa, comenzó la conversación acerca de su llegada a esta capital provincial, a pesar de que ella se considera una puentealtina más, al vivir la mayor parte de su vida en la comuna. “Nací en La ligua, pero mi padre nos trajo a Puente Alto en el año 1944”.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Olga Mocarquer comenta que tuvo 12 hermanos en total, dado que su padre contrajo segundas nupcias; en relación con sus estudios cursó enseñanza básica en la Escuela Pública de La Ligua, luego en el Internado de Niñas N° 3, para continuar su educación superior de Química y Farmacia en la Universidad de Chile. A lo último, añade: “Me recibí el 22 de octubre del año 1954 y al día siguiente ya estaba trabajando”.

Referente a la elección de su carrera profesional, que asegura haberle brindado una gran cantidad de logros, señaló: “Mi hermano estaba estudiando Química y Farmacia en Concepción, le pregunté a Ramón (su nombre), qué podía estudiar, ya que estaba en bachillerato, no me daban los puntos para medicina, aunque tampoco podría haberla cursado, porque no soy capaz ni de poner una inyección, así es que me quedé con la misma carrera que mi hermano Ramón y entré a la escuela sin rendir examen de admisión, porque ya tenía el puntaje necesario”.

PRINCIPIOS DE “LA ESTRELLA”

“Mi carrera duró cinco años, la memoria alrededor de seis meses, rendí el examen de grado y al otro día partí trabajando en la farmacia, que se ubicaba primero en la esquina de Clavero con Concha y Toro en un local antiguo”, indicó la señora Olga.

La Estrella nació a principios del siglo pasado, su fundador fue Enrique Cofré, pasando por varios dueños de ahí en adelante, hasta que su padre la adquirió. “Cuando se recibió mi hermano, mi papá se la compró a un señor de apellido Passalaqcua, porque quería quedarse con una sola que se ubicaba en José Luis Coo”, detalló.

Con el tiempo, ambos hermanos continuaron con la industria de venta de medicamentos, para inaugurar una nueva farmacia llamada Maipo, situada en Concha y Toro pasada Eyzaguirre, porque “antes existía la Ley del Circuito, que no permitía que una farmacia se fundara al lado de otra, tenía que guardar me parece alrededor de 100 metros de distancia. Así mi hermano se quedó con la Maipo y yo me quedé con La Estrella”.

CARIÑO RECARGADO

Al respecto del cariño que siempre le han demostrado los puentealtinos a Olga Mocarquer, quien constantemente ha brindado una atención cordial a sus clientes, se acentuó tras los hechos violentos ocurridos con su farmacia. A la profesional, le brillan sus ojos y confiesa: “Ha sido increíble, emocionante; la gente en la calle me detiene, me abraza, me da fuerzas, me dicen que tire para arriba, que todo el mundo me quiere, que Dios me va a ayudar, en fin”.

Una significativa anécdota relata esta gran mujer que la llena de orgullo, al recibir empuje desde otros lugares -no solo de Puente Alto-, al hacerse conocido el caso a través de los medios de comunicación por la totalidad del territorio nacional.

“Hay un señor que vino desde Rancagua, que a mí no me conocía para nada, junto a sus dos niñitas, me trajeron un ramo de flores más unos chocolates de regalo, diciéndome que quería conocerme porque mi caso lo impactó. A la semana más o menos, llama él de nuevo, para decir que está organizando una rifa en su ciudad, cuyo resultado lo enviará para contribuir en ayuda a la farmacia”, manifestó.

PRONTO SE REABRIRÁN SUS PUERTAS

Durante estos 10 días, los trabajos al interior de la farmacia La Estrella no han cesado, como tampoco la presencia de su dueña, quien frecuentemente acude a supervisar las labores de reconstrucción.

Se estima la reapertura se lleve a cabo entre el 4 ó 5 de noviembre, pero aún no está confirmado. Para que esto se pueda cumplir, durante este fin de semana extralargo continuarán las tareas de refacción para que prontamente su fiel clientela vuelva a adquirir sus medicamentos en una farmacia cercana, grata y confiable.

En relación con lo anterior, su dueña especificó: “En este momento se está aprovechando de cambiar el piso, están pintando, también esperamos una donación de una firma que nos regaló los muebles, nos ofrecieron aire acondicionado gratis también y una familia de apellido Luchsinger, nos llamó que iban a aportar con una cantidad de dinero. Ha sido fuerte el golpe, pero gracias a Dios vamos a repuntar”.

68 AÑOS ININTERRUMPIDOS

Una vida dedicada a su farmacia, según revela la señora Olga, han sido 68 años permanentes de trabajo, hace alcance a que, en una sola oportunidad, debieron cerrar durante tres días.

Cabe destacar, que Olga Mocarquer a través del largo período de funcionamiento de su local, ha dado trabajo a gran número de habitantes de esta capital provincial. Actualmente, su equipo comprende alrededor de siete personas, la mayoría residentes de Puente Alto.

Esta gran mujer que el 23 de junio cumplió 91 años, se ha transformado en un personaje icónico para los vecinos. Totalmente activa, de una notable lucidez, preguntamos cuál es la clave para mantenerse así y afirma que ninguna cosa especial, solamente que no he dejado de trabajar”, añadiendo que, si tuviera la posibilidad de optar por otra profesión y desarrollo de la misma, volvería a elegir en lo que se ha desempeñado por años, puesto que “he podido hacer mucho por muchas personas y eso me gratifica, mi madre fue mi pilar y me heredó esa virtud”.

Finalizando, la dueña de la farmacia La Estrella concluye acerca del vandalismo que sacudió a su local: Ha sido fuerte el golpe, porque yo he trabajado desde el año 54 sin parar, haciendo turnos nocturnos semanales, sacrificando vacaciones, por eso me dolió mucho lo que pasó porque estaba el trabajo de la vida, pero la gente me ha reconfortado y ayudado mucho”y al ser consultada ante la eventualidad de tener cara a cara a uno de los delincuentes que saqueó su local, su bondad se refleja al contestar: “Que nunca más cometiera este tipo de daño a la gente, que trabaje y por todo que sea honrado y de buen corazón”.