Por estos días el conocido “Caracol”, como lo llamamos los puentealtinos, ha estado inmerso en una serie de desórdenes y ataques reiterados de un ciudadano venezolano.

¿Qué sucede?

El jueves pasado al mediodía, un sujeto de nacionalidad venezolana, acudió junto a dos individuos a dicho lugar, donde a los gritos intimidaba a clientes y peluqueros; la situación se tornó de una complejidad mayor, cuando el antisocial con una hábil patada quebró el vidrio de la puerta de entrada, además a viva voz amenazaba con quemar el lugar. Tras el hecho, escapó junto a sus acompañantes en dirección desconocida.

Cabe decir, que una testigo del grave acontecimiento sumó detalles, indicando que el día anterior también había concurrido al Centro Comercial, para lanzar objetos a un local en particular, ocasionando daños menores.

¿De quién se trataba?

Tras la denuncia a efectivos policiales, éstos realizaron indagatorias con el fin de dar con el paradero del agresor, y fue así como se logró la detención cerca del domicilio del imputado, en donde los policías efectuaron un control de identidad, constatando que era efectivamente el acusado Gabriel García Hernández. Al momento de su detención, continuaba gritando improperios en contra del Caracol y reconoció su delito.

Según fuentes preliminares, pertenecientes a testigos del hecho -que guardan su identidad por temor a consecuencias nefastas-, el sujeto extranjero “ha dejado la embarrada durante las últimas dos semanas”, corroborando la información oficial, ya que  la noche anterior al conflicto, estuvo junto a una decena de personas en uno de los últimos locales, lanzando piedras y objetos.

¿Los motivos?

Una fuente que ha presenciado varias de las agresiones, reveló que el malhechor residiría en el sector de calle Eyzaguirre, y dejó entrever que probablemente el antisocial sufría de adicción a las drogas. La testigo estima que el sujeto está concretando su venganza, ya que su pareja -quien trabajó en la galería comercial-, fue desvinculada días anteriores.

Asimismo añadió, que el sujeto venezolano -quien amenazó con incendiar todo el lugar-, en otra ocasión, y tras uno de los altercados, lesionó en la cabeza un peluquero colombiano, quien lo denunció y hoy se encuentra con licencia por causa de la herida.

Carabineros lo detuvo por la infracción de amenazas simples y daños, trasladándolo a la unidad policial.

En el control de detención realizado al día siguiente, quedó en libertad, por considerar que el delito por daños simples, no constituía prisión preventiva.