“Yo soy inocente, me voy a volver loco”, indicó el otrora jugador de Universidad Católica, ante la decisión del tribunal.

¿Qué pasó?

Luis Núñez fue declarado culpable este miércoles en calidad de autor del delito de homicidio simple y lesiones graves en contra de Juan Pinto, hechos acaecidos en octubre de 2018.

Según informó el Poder Judicial, tras un Juicio Oral en lo Penal de Santiago, el sexto tribunal tomó la decisión, luego de que “Lucho Pato” fuera capturado hace un tiempo en Bolivia tras 14 meses prófugo.

La sentencia por este caso será dada a conocer el sábado 13 de agosto a las 13 horas, donde el ex deportista arriesga 12 años de cárcel.

Alega inocencia

 En conversación con Canal 13 en el 2021, admitió que “yo sí estaba en el lugar”, aunque asegura que “el problema no es mío, quizás se confundieron” para lavarse las manos sobre el hecho por el que fue imputado.

Agregó luego que “me gustaría preguntarle a esa mujer (que fue quien lo identificó) qué le hice para que me hicieran este daño. Yo no disparé, no tenía siquiera una pistola”.

En ese último punto es categórico. “Yo no disparé. Si lo hubiese hecho, créeme que me pongo los pantalones y asumo mi responsabilidad”, manifestando además que “no voy a dejar que me condenen. Si me llega la condena me voy a volver loco, no voy a probar nunca más nada. Yo soy inocente”.

Comparó lo que pasó ahora con una detención que tuvo anteriormente, por financiar a una banda narcotraficante. “Nunca pensé que la persona a la que le pasé esa plata fuera a decir ‘el Lucho…’. Cuando abrí la puerta, vi que todos los que estaban cerca mío estaban en la jaula y dije ‘cagué’. Era culpable. Ahora no es lo mismo. No soy culpable”.

Luis Núñez ha reconocido públicamente que cometió errores en su juventud, pero no se considera un asesino, al respecto cerró en la entrevista televisiva: “Invertí mi tiempo, mi plata, mi juventud en discotecas, mujeres, en trago, que al final me llevaron a tener problemas con la justicia. Nunca supe cuánta plata gané. En una noche a veces gasta un millón, dos millones. Menos de eso no era el carrete perfecto, como se puede decir”.

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