Restos de soldados que lucharon en la Guerra del Pacífico y que cayeron en el cumplimiento del deber, reposan en custodiada ánfora de bronce en este regimiento. En este acto también se entregó el premio “18 de Septiembre”, recayendo en el cabo segundo, conscripto Mauricio Gómez Madrid.

En una singular ceremonia –que por vez primera se realiza en esta unidad militar– se llevó a efecto un sensible homenaje al Soldado Desconocido que combatió en la Guerra del Pacífico; éste se realizó en frente del ánfora de bronce que contiene cenizas y restos de estos soldados, en el cuartel del glorioso Regimiento N° 1 “Tacna”.

La ceremonia en honor al soldado desconocido estuvo encabezada por la Delegada Presidencial, Mireya Chocair Lahsen; el comandante de esta unidad militar y comandante de la Guarnición Militar Puente Alto, Rodrigo Serrano Quintana, además de concejales, del capellán de este regimiento, padre Cristian Sánchez, y de invitados especiales.

En la oportunidad, se entregó el tradicional premio “18 de Septiembre”, que habitualmente se entrega en los desfiles patrios, al cabo segundo, conscripto Mauricio Gómez Madrid.

Este acto concluyó con el himno del Ejército y con una salva de cañón Pro 1879 utilizada durante la Guerra del Pacífico.

A continuación el homenaje que entregó el mayor Ignacio Flores Sánchez, en esta singular ceremonia:

“Hoy nos reunimos junto a las más altas autoridades civiles y militares, para honrar a los restos mortales de verdaderos patriotas, que entregaron su vida por defender su Patria y que hoy descansan en esta sagrada ánfora, a un costado de la Comandancia del Regimiento de Artillería N° 1 “Tacna”, unidad fundacional y bicentenaria, que cobija las más preciadas tradiciones del arma de artillería y de cada uno de sus integrantes.

El ánfora que hoy tienen frente a ustedes cobija  las cenizas de verdaderos héroes, que combatieron en la Guerra del Pacífico, durante la Campaña de Tacna y Arica, y aunque, no conocemos su nacionalidad o identidad exacta, sabemos que sus restos mortales fueron encontrados en la meseta del cerro Intiorko, lugar donde hacia el año 1880, se encontraban acampando las fuerzas militares de la Alianza Militar conformada por Perú y Bolivia y que un 26 de Mayo enfrentaron a Chile, en una de las más grandes y cruentas batallas de la Guerra del Pacífico.

En este escenario fue donde se desarrolló la llamada por algunos “Batalla Alto de la Alianza” y por otros como “La Batalla de Tacna”, donde se enfrentaron las fuerzas chilenas comandadas por el general Manuel Baquedano y la coalición Perú-Boliviana comandada por el general boliviano Narciso Campero, teniendo como resultado una contundente victoria para Chile y el cumplimiento de su objetivo estratégico, materializado por el retiro definitivo de Bolivia de la guerra.

Sin embargo, hoy no queremos celebrar la victoria de nuestras fuerzas, sino honrar la memoria de valientes soldados que rindieron su vida para que pudiéramos disfrutar de la Patria que hoy tenemos, y que descansan en este lugar de honor, cobijados por el cuartel de este glorioso regimiento que combatió en esa larga guerra y que hoy lleva puesto su nombre en honor a la batalla de Tacna.

A ellos es a quienes honramos hoy, debido a que representan para todos los chilenos un símbolo de unidad, de cohesión y de patriotismo, un ejemplo de valores y virtudes, que se materializaron en el acto más sublime que puede desarrollar un ser humano, como lo es, entregar su vida por sus compatriotas durante el cumplimiento de su deber.

El no conocer su origen, apellido o rasgos físicos, son parte importante de su anonimato, sin embargo, esto mismo es lo que hace que nos identifiquemos con ella, como dignos herederos de su noble sacrificio alentándonos a realizar este tipo de actos patrióticos en los que nos traemos a la vida, mediante el recuerdo emocionado de su contribución a la patria, no los olvidaremos y los honraremos como héroes anónimos que hoy nos instan a la cohesión y que nos enseñaron a honrar y a respetar a nuestra bandera. La bandera que en este mes de la Patria flamea altiva y sin mancha en cada uno de nuestros hogares.

Es por todo lo anterior, que hoy nos reunimos para realizar un justo tributo a los miles de soldados anónimos que protagonizaron un sin número de gestas heroicas, soldados desconocidos en su identidad, pero que hoy reconocemos en su gloria, soldados que lucharon incesablemente en la Guerra del Pacífico, soldados que cayeron en el árido desierto y que pudimos rescatar para atesorar sus restos en un lugar de honor de este glorioso cuartel.

Soldados que hoy y siempre descansarán en el Ánfora de Bronce que se ubica a un costado del edificio donde se trazan los destinos del regimiento que lleva el nombre de la Batalla donde ellos alcanzaron su máxima gloria.

Muchas gracias”.