La situación se ha agravado en el último tiempo, afectado el diario vivir de los residentes del pasaje Víctor Zavala.

Desde hace poco más de un mes y medio que el día a día en el hogar de Alex Venegas cambio radicalmente, pues no puede realizar labores tan básicas y necesarias como ir al baño, lavar los platos o ducharse: esto, debido a que la red de alcantarillado del Pasaje Víctor Zavala -donde ha vivido toda su vida, ubicado frente a la Fiscalía de Puente Alto- se encuentra colapsado, por lo que las aguas residuales de su hogar no logran ser evacuadas.


“Esta situación la verdad viene de hace años ya, pero en este último tiempo se ha agravado mucho más”, comenta con molestia don Alex.

“Yo tengo que ir a bañarme a casas de familiares y amigos, abusando de su buena voluntad. Eso no puede ser” agrega.

Según cuenta, este problema afecta con mayor gravedad a la mitad de las casas del pasaje que se encuentran construidas sobre el terreno “en bajada”, por lo que son varios los vecinos perjudicados.

Venegas se pone unos guantes gruesos y abre las tapas de los alcantarillados. Al revisar el interior de cada uno de éstos, es posible ver el colapso de la red, con aguas servidas estancadas.

“Todos este sistema, las tuberías, son estructuras que datan de los años 80 y nunca se les ha realizado una mantención. Yo creo deben estar tapados o rotos… la solución, yo pienso, sería romper el pavimento y cambiarlos”, sostiene.


Doña Ascensión Moreno, vecina del pasaje, cuya vivienda se encuentra en medio del pasaje, indica que si bien su vivienda no presenta tantos problemas como la de don Alex, “igualmente hay veces que colapsa el lavamanos y el baño. Además varias tapas del alcantarillado la han improvisado lo mismos vecinos, porque no tienen, lo que es un peligro. Y lo otro, es que en épocas de calor, el olor acá es horrible”

Consultados por si han contactado a empresas o autoridades por una solución, sostienen que Aguas Andinas solo se ha hecho presente con camiones para limpiar los alcantarillados y nada más, ayuda que solo dura algunos días y luego el problema reaparece.


“Nosotros merecemos tener una buena calidad de vida”, concluye Venegas.