Serafín Ángel Ríos, de 64 años, recorre por décadas distintos sectores de la comuna con su fiel triciclo y un cargamento de plantas y hierbas para sus clientes.

Según relata, su madre era una hermosa trapecista de un circo en Argentina, mientras que su padre un rudo boxeador oriundo de Puente Alto.

Ambos pasaron algunas temporadas en el sur de Argentina, donde decidieron que cada uno siguiera su camino, por lo que el destino trajo a Serafín y sus hermanos a la zona sur de la Región Metropolitana.

“Mi mamá me enseñó de hierbas. Mi mamá era trapecista. Mi papá era malo. Ella se separó. Éramos 6 hermanos. Siempre he vivido en Puente Alto. Pero ahora vivo en La Pintana, en la casa de mi mamá, ella me dejó la casa. Ahí vivo con mi hermano mayor. Cada uno tiene su pieza ahí”, cuenta este hombre cuyo rostro ha sido curtido por el sol y la calle.

De acuerdo a Serafín, quien cuenta con orgullo que tiene cuatro hijos y 7 nietos, fue su propia madre quien le enseñó parte de los secretos de las hierbas medicinales y que él -sin ir a ningún centro de capacitación- aprendió de personas mayores y de sus propias “caseras”, las que le recomendaban tal o cual producto.

“Llevo 40 años vendiendo. Soy vendedor de hierbas de jardín como matico, menta, acúleo, paico y varias más. La gente cuando las conoce más las va comprando. Por ejemplo el matico para las heridas, la úlcera. La menta para calmarse, la artritis. El mate para el dolor de cabeza. El ajenjo para el dolor de cabeza”, relata con cierto grado de autoridad en la materia.

Para confirmar aquello, relató que una vez una funcionaria de una entidad pagadora de jubilados tenía un tremendo dolor de muelas y que él al verla muy afligida le ofreció su ayuda, pero que fue rechazada por la mujer.

“Le dije que podía darle algo para aplacar el dolor y no me creyó y me dijo que me fuera para otro lado con mis plantas y hierbas. Luego volvió y me preguntó si tenía algo, un secreto. Yo le dije que masticara un poco de hoja de canelo. Le corté un pedazo y se lo puso en la zona que le dolía. Al rato regresó y me compró como 4 mil pesos en hierbas. Se le había pasado el dolor. Lo que pasa es que la hoja es como un anestésico”, contó Serafín a PALD.

Este yerbatero ambulante contó que vivió por muchos años en la población Teniente Merino y otro sector de la comuna, a la cual le tiene un gran cariño.

“Yo soy puentealtino. Soy de acá, de la zona, por  más que viva en otro lado ahora. La gente acá me conoce y tengo mi clientela. La gente me dice doctor. La gente en la calle compra harto. Y Dios me ayuda para que las hierbas ayuden a la gente. Ahora no he podido salir mucho, pero necesito salir a vender”, comentó Serafín a PALD.

¿Cuánto vende actualmente?

-Vendo como 10 mil pesos diarios. Atiendo aquí todos los días (centro de Puente Alto).

¿La pandemia lo ha perjudicado lo ha perjudicado como a todo el mundo?

-Sí, está muy malo ahora. Yo trabajaba todos los días. Ahora vendo dos veces a la semana.

¿Qué es bueno para el coronavirus?

-El eucalipto, para el resfriado, limpia los pulmones; el natre que baja la fiebre.

En medio de la conversación dos clientes se acercaron a él para comparar matico y eucalipto, ganándose con ello poco más de 2 mil pesos.

“Siempre hay clientes y la gente siempre apuesta por lo natural. Usted no me trajo buena suerte, me trajo una bendición. Gracias amigo”.