En conversación con PALD, el Pastor, quien dirigirá los destinos de la Congracian religiosa por los próximo 6 años, se refiere a sus desafíos en el cargo, a sus logros personales y de la responsabilidad a nivel nacional que implica  su nombramiento, entre otros temas.

El pasado martes 28 de diciembre, en la Catedral Evangélica de Puente Alto, se ungió como nuevo Obispo Presidente de la Iglesia Metodista Pentecostal al Pastor Edmundo Zenteno Céspedes, quien ejercerá su cargo  por el período 2022-2028.

El Obispo es  casado con Gertrudis Herrera Valenzuela, con quien tiene 3 hijos: Edmundo, Daniel y David; además de 3 nietas. Es de profesión contador y cuenta con estudios de Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile.

En su Iglesia de origen –Jotabeche 40, hoy Catedral Evangélica de Chile- ocupó diferentes cargos, destacando el de Delegado a Conferencias, Jefe de Relaciones Públicas, y representante de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile ante el Consejo de Pastores (hoy Consejo Nacional de Obispos) durante 13 años.

Así como cuando una persona llega a la cúspide de su carrera en lo profesional, para los religiosos,  cuando llegamos al grado máximo que se puede alcanzar, la ceremonia de ungimiento constituye algo muy especial, y me hizo recordar, por la gracia de Dios, cuando comencé, primero  como hermano, luego Diácono, Pastor Diácono, Pastor Presbítero  y por excepción al cargo de Obispo.  La carrera del Pastor Pentecostal  normalmente llega hasta Pastor Presbítero, y en 112 años de historia solamente ha habido  cinco Metodistas Pentecostales que han logrado ser Obispos. Por lo tanto, hay mucha cantidad de emociones por sobre todo”, señala el Obispo Presidente Zenteno a PALD.

ELECCIONES Y MANDATO

-¿Qué significa para usted a nivel personal, el dirigir los destinos de la Iglesia Metodista Pentecostal?            

-Creo que toda persona tiene un ideal en lo que hace. En nosotros, la Palabra de Dios  nos guía en el trabajo desarrollado en la Iglesia. Uno trata de representar a todos y cada uno de los cientos de pastores y pastoras del país, quienes trabajan abnegadamente en diferentes circunstancias, pues hay Iglesias grandes como la de Puente Alto, con miles de hermanos, y existen Iglesias pequeñas, con 50, 100 hermanos en lugares apartados del país como Putre, Visviri, Puerto Natales, etc.  y uno se pone en el caso de lo que significa llevar el Evangelio a esos lugares, como cuando en la ceremonia reciente le entregué mi bendición como Obispo al Pastor Nicolás Toledo de Chonchi, quien realiza un trabajo muy esforzado, en condiciones geográficas y climáticas muy adversas, es algo admirable.  Nuestra labor es la entregar la palabra de Dios, palabras de consuelo, todo eso se me vino a la mente en el momento del ungimiento. Siento un gran compromiso, y hoy me toca supervisar a las Iglesias de todo el país, del norte, centro y sur. Sin duda es una gran tarea y debo entregar respuestas a todos ellos. Es hermoso el poder ayudarles.


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