Tras sufrir una depresión, Graciela Ovieta se levantó gracias a su emprendimiento en manualidades: una verdadera “terapia”, según sus palabras.

Doña Graciela Ovieta lleva poco más de 4 años con su emprendimiento “Chela Mosaicos”, en el cual se dedica a la confección y creación de diversas creaciones, pues ha ampliado el rubro además a tejidos a mano y artesanía en general.

Esto lo heredé de mi madre, pues de chiquitita la veía tejiendo y haciendo miles de manualidades, así que yo creo que por ahí saqué ese talento, comenta. La mujer se ve realizada y feliz con su “pyme”, sobre todo ahora, que la región Metropolitana  se encuentra en fases menos “restrictivas” por la pandemia, por lo que puede salir una vez más a vender sus productos, y a la vez, es  invitada a diversas ferias de emprendedores de la comuna.

Pero la realidad de la emprendedora puentealtina era muy distinta hace algunos años: una depresión la llevo a estar, como ella dice “en un hoyo” del cual veía muy difícil salir, motivo por el cual no pudo seguir trabajando como auxiliar de farmacia, teniendo que dejar su empleo, y como consecuencia,  no percibir ingresos económicos.

No tenía ganas de hacer nada. Esa enfermedad es muy invalidante… no quería salir, no tenía energías ni para abrir los ojos fíjese. Fue una etapa de mi vida muy fuerte”,  recuerda.

Por esas cosas de la vida, el 2008, supo de un taller de tango que contaba con inscripciones aun disponibles, impartido por la municipalidad. Dice que siempre le ha gustado dicho género musical, y reunió las fuerzas  para ir  a un par de clases. En las mismas reuniones, conoció a más gente, se hizo de amigos y de a poco su ánimo fue experimentado cambios.

De esta forma es como se fue enterando de que habían más talleres disponibles, y de a poquito fui metiéndome en todo esto, hasta llegar al tema de las manualidades, que me encantó, algo que me recordaba a mi niñez también.  En los talleres, que tomé hasta uno de orfebrería mapuche, desarrollé más mis técnicas, y me fui puliendo”.

VOLVIENDO A VIVIR

Ya con mucha más confianza, y gracias a lo aprendido, es que doña Graciela se aventura con “Chela Mosaicos”, su propio negocio, de forma independiente, que ella misma califica como “su mejor terapia”, en donde además pertenece a la agrupación de artesanos “Manos Mágicas”, que también se ha convertido en uno de sus grandes apoyos, entidad que reúne a cerca de 75 emprendedores puentealtinos de diversos rubros de la artesanía, tales como orfebrería, trabajos en maderas, tejidos, arte decorativo, reciclado, mantelería, entre muchos otros.

Hoy me siento feliz, me encanta lo que hago, me ayuda a estar bien, tanto anímica como económicamente. Ya no soy ni la sombra de lo que era antes, en donde estaba atrapada en un hoyo, del cual finalmente pude salir”, reflexiona.