La directora de la Academia Milán lleva 10 años formando a peluqueras y estilistas en Puente Alto, apoyando a la vez el emprendimiento en sus alumnas.

Hace 10 años, Catherine Pavez tuvo un sueño: instalar en la comuna de Puente Alto una escuela de peluquería, en la cual se ayudara a la gente de escasos recursos a salir adelante, en base a su esfuerzo y que no influyera en esto el bolsillo: hoy, la Academia de peluquería y estética integral Milán es una de las más reconocidas de la Provincia, entregándoles a muchas mujeres las herramientas necesarias para emprender y forjar su futuro de forma independiente.

Soy estilista de profesión, y esto es algo que ya venía de generaciones en la familia. Eso sí, cuando me  dediqué de forma profesional, quise que tuviera un enfoque social. Mi idea era hacer de esto una oportunidad para las personas, no así un negocio y cobrar caro. De mis viajes a otros países conocí este modelo y mi idea era poder replicarlo en Chile”, señala Pavez.

Cuenta que los inicios fueron complejos, pues cuando quiso llevar este tipo de modelo (una academia de peluquería popular, con precios más accesibles) la miraban con recelo. Iba a Juntas de Vecinos recuerdo, de diversos sectores de la comuna, a presentar mi proyecto y como que no me creían, me quedaban mirando raro”, dice entre risas, “pero poco a poco fueron creyendo en mi propuesta. Partimos con 10 chicas, en una casita chica, luego se fueron sumando muchas más, y así fuimos creciendo con el tiempo”, agrega.

Actualmente, de la Academia Milán (ubicada en Nonato Coo #2571) egresan cerca de 50 a 60 alumnas por año, y han obtenido primeros lugares en certámenes de estética. Es común ya verlas en distintas partes de la comuna llevando a cabo labores de ayuda en operativos sociales, prestando servicios de peluquería y estética a los vecinos de Puente Alto.

“Hemos viajado por distintas partes de Chile y a la vez nos han invitado al extranjero, Brasil, Argentina, Paraguay, y ahora pronto iremos a Perú, así que ya nos estamos preparando”, comenta con orgullo la estilista.

CONSTANTE APOYO

Consultada por cómo afrontó la pandemia la academia, sostiene: “fue complicado, pues muchas de mis ex alumnas tenían su peluquerías y se vieron en la necesidad de cerrar, y ahora han podido volver a abrir, retomando su trabajo, y a la vez, varias de ellas gracias al retiro del 10 % contaron con el dinero necesario para poder emprender, así que vi los dos lados de toda esta crisis sanitaria. Eso sí, ellas siempre han contado con nuestro apoyo”.

Un aspecto que la directora de la Academia Milán destaca es que mucha de sus alumnas que fueron formadas en sus aulas, regresan posteriormente como profesoras y monitoras, cerrando de alguna forma el “ciclo”, y agradeciendo la oportunidad que se les brindó, ayudando a que otras personas puedan salir adelante, tal como lo hicieron ellas.