Marta Rojas Andrade (48) se crió y creció al alero de la tradicional Funeraria Magdalena, la que ha estado operando en la comuna por seis décadas.

Hace un año y medio que comenzó a tomar las riendas administrativas del negocio, el que fue fundado por su padre Carlos Rojas (82) junto a un socio.

“En ese momento mi padre tenía que tener una entrada económica y un amigo de él fue quien le dio la idea, ya que tenía una funeraria y le enseñó el rubro”,contó Marta a PALD.

A partir de allí la funeraria marcó a toda la familia, que de alguna u otra forma tocó a todos los integrantes, en especial a los hijos.

Marta, viuda y con cuatro hijos, está a cargo ahora del área administrativa, aunque recuerda que en varias ocasiones ha tenido que trabajar en terreno y asistiendo a la vivienda del fallecido.

“Algunas veces he tenido que ir a algunas viviendas y vestir a las personas fallecidas. Arreglarlos para que luego proceder al servicio”, contó Marta.

De esta forma fe conociendo el negocio y entendió la dinámica de los servicios y cómo hay que actuar en medio del dolor de los familiares.

Sin embargo hay una historia que la marcó hasta el día de hoy que la relata con algo de pena.

“Hubo un servicio que hasta el día de hoy lo recuerdo con mucha pena y emoción porque ese día desde que salimos tuvimos una  y otra situación. Fuimos a buscar al bebé, que era muy lindo, hermoso y lo pusimos dentro de la urna. Luego en el trayecto nos chocaron, lo que demoró todo. Al final llegamos al lugar del velatorio que era un campamento. Mucha pobreza y donde no había piso. Sin embargo el rostro del bebé era como el de un ángel. Nunca me he olvidado de ese caso”, recordó Marta.

Con el tiempo Marta, como el resto de su familia, fue formando un temple especial para acudir y llevar adelante los servicios, aunque ella se dedicó más a la asesoría funeraria.

“Yo me dedico además a la asesoría de las personas pensionadas o que tiene problemas para cubrir los servicios. Mucha gente desconoce este trámite, pero yo los asesoro. Hace más de un año que asumí además la administración acá porque mi madre (Isabel) está un poco delicada de salud”, comentó a PALD.

Marta expresó que en las últimas semanas se han intensificado los servicios, en especial por las víctimas que ha dejado el Covid-19.

“Tuvimos un servicio donde fuimos a dejar a los padres de una familia. Esos hijos quedaron huérfanos de la noche a la mañana. Fue muy impactante”, indicó.

La encargada de la administración de la funeraria explicó que además los tiempos para sacar un cuerpo desde el Servicio Médico Legal han aumentado, al igual que los sepelios.

“Los trámites quitan tiempo ahora, en especial en los casos donde los fallecidos tuvieron el coronavirus. Para qué decir el servicio. Son muy breves y se va directo casi al cementerio”, detalló Marta.

Esta mujer puentealtina, quien cuenta que el nombre del negocio (Magdalena) se debe a una de sus hermanas, que nació en los días que se fundaba la funeraria, dice que con orgullo que ha sido la propia familia puentealtina la que ha dado conocer con eficacia el eficaz servicio que ofrecen.

“El aviso de boca en boca ha sido clave para nosotros. Es un reconocimiento de la gente de acá a una funeraria que ha estado por 60 años en el mismo lugar: En Clavero 181. Eso nos enorgullece”, recalca Marta.

En estos días de mucha preocupación y cuidado a la vez, Marta tiene además una responsabilidad mayor,  que es la de cuidar a su madre, a la matriarca.

“Ella está un poco delicada de salud. Tiene que tener cuidados especiales y más en esta época con el virus. Mientras tanto también hay que ver el negocio”, cerró esta puentealtina.