La presidenta de la Fundación Río Montaña, del Cajón del Maipo, no ha cesado un día desde el inicio de la pandemia con su loable labor, en la cual la asisten su esposo y voluntarios.

Hace 13 años llega a vivir a San José de Maipo Ana María Bernal. Por esos, desempeñaba labores en 4° Juzgado Civil de Santiago, para luego dedicarse a trabajar en el servicio público, pero en 2017 junto a su esposo Antonio Guerrero, deciden toma una decisión que cambiaría el rumbo de sus vidas: el formar una fundación de ayuda en el Cajón del Maipo.

            “Se estaban produciendo en la comuna varias catástrofes naturales, y mucha  gente lo pasaba mal. Así es como nace la idea de crear ‘Fundación Río Montaña’, la que conformamos legalmente a principios del 2018”, señala Bernal.

Fundación Río Montaña trabaja con una red de voluntarios, en su gran mayoría jóvenes, que se sienten identificados con la misión de la organización sin fines de lucro, que busca estar presente en la emergencia, ya sea social, cultural o medioambiental.

Desde la llegada de la pandemia, el trabajo que ha desarrollado Ana María junto a su esposo no he cesado, enfocándose mucho más a la asistencia de carácter social.

Fueron tiempos complejos, sobre todo el pasado año en cuarentena,  pues tuvimos un invierno crudo en el Cajón, nevó bastante, y estuvimos colaborando con los cabreros de las zonas más alejadas de la comuna, pues para ellos era muy difícil conseguir forraje para sus animales. Junto a Jefes de la Defensa Nacional realizamos dichas labores, y también gracias a ellos obtuvimos los permisos necesarios para desplazaros, llegando también a La Florida y sectores de Puente Alto como Bajos de Mena con ayuda. Apoyamos a cerca de 135 familias, entregando alimentos  todas las semanas”.

CRECIMIENTO PERSONAL

Bernal ve con orgullo el crecimiento de la ONG a través de los años, pues dice que partieron “de a poquito”, creciendo con el pasar del tiempo, concitando cada vez más el interés de las personas. Indica que como fundación les gustaría llegar a más lugares, pero la falta de recursos o donaciones hace que su alcance sea limitado, pues todo lo financian a través de la autogestión.

En este trabajo, ves una realidad que no  todo el mundo conoce… hay casos muy fuertes, de abandono por ejemplo, en donde ahí estamos para apoyarles. A la Fundación (que se ubica en el sector de El Canelo) llegan personas con distintos tipos de problemas, en donde recibimos a todos, sin distinción, y ¿sabes? muchas veces solo quieren hablar, ser escuchados. Como experiencia, es muy enriquecedora. Yo le doy gracias a Dios de la labor que realizamos, pues a nivel personal, me ha hecho crecer y madurar”, reflexiona.